Guitarras flamencas

Aunque en apariencia es casi idéntica, la guitarra flamenca y la española clásica son instrumentos distintos, con especificaciones de construcción y materiales diferenciados, con el objetivo de conseguir otro tipo de sonido.

Mostrando todos los resultados (8)

En los orígenes del flamenco, el cante era el único protagonista de este arte y, de hecho, la guitarra no se incorporó hasta más adelante. Concretamente, se estima que fue en el siglo XIX cuando se introdujo la guitarra al flamenco para sumarse a la voz, pero no fue hasta el siglo XX cuando la fusión entre la guitarra y el cante se dio realmente de forma innovadora, otorgándole calidad de espectáculo, enriqueciéndolo y cambiando en cierto modo su modus operandi.

Aunque en apariencia es casi idéntica, las guitarras flamencas y la clásicas son instrumentos distintos, con especificaciones de construcción y materiales diferenciados, con el objetivo de conseguir otro tipo de sonido.  La guitarra flamenca, de hecho, es una mezcla entre la guitarra castellana y la morisca.

Para empezar, la disposición de las barras armónicas en el interior es distinta y la caja es generalmente un poco más estrecha que la de la guitarra tradicional, haciéndola así mucho más cómoda y agilizando su ejecución.

Sus cuerdas están ligeramente más cerca del diapasón, permitiendo al guitarrista ejercer menos presión sobre este y concentrar, así, la mayor parte de su energía en la mano encargada del rasgueo, que acostumbra a ser la derecha.

Si nos fijamos en el tipo de madera, vemos que también se diferencia. En la flamenca, para los aros y el fondo, por tradición se usa el ciprés macizo español y para la tapa el abeto alemán. De allí viene su característico sonido metálico e incisivo.

Leer más