Entrevista a Fred Taccone, creador de Divided by 13

En este video entrevistamos a Fred Taccone de Divided by 13, una de las mejores compañías de amplificación punto a punto y de alta gama. Hablamos sobre la trayectoria de su empresa, su relación con los músicos y sobre cómo Divided by 13 cubre todas las diversas necesidades que éstos le exigen. Fred es un gran profesional con una carrera muy prestigiosa, pero a la vez una persona cercana y simpatíquisima con quien pasamos una tarde super agradable en su taller en California.

Hola Fred, encantado de verte otra vez. Tenemos a mucha gente en España interesados en conocer el gran abanico de posibilidades sonoras que ofrece Divided by 13. Hay muchos músicos utilizando estos amplificadores. Podrías explicarnos tu relación con estos músicos y los diferentes estilos que utilizan y cómo Divided by 13 cubre todas estas diversas necesidades.

Vale. Yo empecé como técnico hace muchos años. Trabajé para gente como Fender o Musicman. Fui a la universidad para estudiar electrónica y entonces en el ‘95 decidí trabajar como técnico en un taller de amplificadores. Gracias a que trabajaba en Los Ángeles, pude trabajar con muchos músicos de estudio como Rusty Anderson, Lyle Workman, Tim Pierce o Corky James. Todo eso me llevó a dejar de modificar amplificadores a construirlos con las características que ellos querían. Lo bonito de eso fue que cada amplificador se desarrolló para que desempeñara la función que se le pedía. Por ejemplo si se iba a microfonear, si se utilizaría para bolos… Hay muchas cosas que tienes que tener presente para abordar esa idea. Se construían pensando si se iban a utilizar sobre todo para grabar, para tocar en vivo… Ahora tenemos diecisiete modelos que van desde los 11W hasta los 200W tanto para guitarra como para bajo. Algunos incluso se pueden utilizar para teclados. En gran medida todos se desarrollaron pensando en qué situación se utilizarían. No me desperté un día y pensé: ¡Oh! Voy a ser constructor y voy a fundar una compañía de amplificadores. Fue más… “Mira quiero esto, estoy pensando en esto, necesito algo que trabaje mejor en esta área concreta”. Por ejemplo los modelos FTR 37, el JTR 9/15, el RSA 31 o el 23 fueron construidos y desarrollados en colaboración con los músicos. Ellos me decían “tengo esto en mente, podemos acercarnos?”, y yo les construía un amplificador esperando su respuesta después de probarlo.

Un factor muy importante a tener en cuenta es que un micrófono no es un oído humano. Así que cuando se construye un amplificador tiene mucho sentido saber que lo van a microfonear y que de alguna manera tienes que hablarle al micrófono. Depende del tipo, ya sea de cinta, dinámico o de condensador. Tienes que conseguir que se entienda bien con el amplificador.

También trabajé como ingeniero de sonido 15 años y pude ver lo difícil que es que al final de la producción, un amplificador sonase igual que en directo. Me dí cuenta de lo importante que es “hacer saber al amplificador” que lo van a microfonear, así cuando lo grabas la gente dice “sí, perfecto, ya estamos”. No el rollo de probar diferentes micros, probar con distancias, diferentes ecualizaciones. Quieres algo a lo que le pongas un micro y listo.

Una de las cosas más importantes de Divided by 13 fue su ubicación al sur de Los Ángeles. Siempre nos centramos en la utilización de nuestros productos. Nuestros amplis siempre estaban en movimiento, siempre en la carretera. Nunca hemos tenido problemas con amplificadores que dejen de funcionar. Damos garantía de por vida, a prueba de bombas. Como he dicho tenemos modelos que van desde los 11W a los 200W.

¿Cómo manejas las diferentes situaciones en frente de tal diversidad de estilos con los músicos que trabajas? Por ejemplo un guitarrista de rock que quiera un sonido más “crunch”. ¿Cómo llegáis a esa meta?

Normalmente un tío me llama, por ejemplo Billie Joe Armstrong de Green Day. Lo creas o no él tiene un amplificador que utiliza para su distorsión o crunch. Muchos profesionales se dan cuenta, por ejemplo: Los niños empiezan tocando con mucha distorsión. Están en el garaje con sus colegas haciendo una música dura. Más adelante maduran y llegan a una sesión de grabación y se dan cuenta de que la mayoría de gente no utiliza tanta cantidad de distorsión. Es un poco de toma y daca.

Un tío me llama, ya sea Billie Joe Armstrong u otro, y al final lo que quieren es un amplificador que articule, que responda, que sea sensible y dinámico. Algo que funcione bien entre el cero y el diez. Algo que tenga unos buenos tonos limpios, buenos tonos con un poco de overdrive, y también suene bien al máximo de distorsión.

Aun así también hacemos amplis dirigidos a un sector concreto tipo Guns N´ Roses. Ya sabes tipo rock. Esos suelen querer algo de flexibilidad. Un tipo de overdrive sacado a partir de preamplificador. Eso entra dentro de su sistema. Todo el mundo tiene un sistema. Tienes tu guitarra, tus cuerdas, tu púa… Luego tienes la pedalera, los cables… Y todo tiene que estar integrado. El objetivo de Divided by 13 es abordarlo todo. Trabajar con el músico y su sistema.

A un tío como Billie Joe Armstrong le gustan mucho dos guitarras. Tiene una Strat con una humbucker y luego tiene una Les Paul Junior. Algunas son de serie y otras tienen alguna modificación. Ahí ya tienes algo donde empezar. También a la mayoría de músicos les gusta grabar por pistas, haciendo capas. Tendrán su tono más crunch y luego su tono más limpio, muy articulado, ya sabes muy definido.

En eso empezamos con él, también con el tipo ese de System of a Down, Daron Malakian. Ellos querían un ampli más limpio. Todos tiraban para el FTR 37. Querían un ampli con cuerpo que hablara bien al micro. Hay una cosa sobre la distorsión. Si te pasas pierdes el fundamento del acorde. Todo se vuelve ‘gsssshhhsss’ ya sabes. Todo profesional lo tiene en cuenta, cosa que como niño no. Vas al estudio y pones el micro delante del ampli que has sobre distorsionado y te das cuenta que ya no hay fundamento. Y piensas “creía que mi héroe utilizaba mucha distorsión” y realmente no lo hacía. O bien grababa por pistas donde hay unas ciertas notas fundamentales. Intentamos tener ese tipo de cosas en mente y sabemos lo que los músicos intentan conseguir.

Si tocas por ejemplo Guns N´ Roses necesitas un tono muy agresivo pero que tenga cierto nivel de claridad. Que tenga sustain. Que no sea un caos. En cambio la gente que toca country quiere un tono muy limpio, con mucha textura y dinamismo, y que funcione con los pedales. Con cualquier cosa que hagamos intentamos trabajar siempre para el sistema.
Normalmente el sistema se compone de la o las guitarras, cuerdas, púas y pedalera. La pedalera además tendrá diferentes tipos de overdrive, boosts o distorsiones. Y también delays, reverbs, shifters, trémolos, wha wha, pedal de volumen… Así que tu amplificador tiene que integrarse con todo eso.

Tiene mucho más sentido fabricar amplificadores que funcionen bien en todo el régimen, del cero al diez, que no uno que trabaje bien solo al cinco. Eso está bien… Hay muchos amplificadores que históricamente funcionan así, ya sabes… Tweed Deluxes o lo que sea. Pero tiene mucho más sentido intentar darle a la gente lo que llamamos “bang for the buck” que quiere decir que el ampli puede ofrecer muchos tonos y sonidos. Es difícil expresar lo que ofrece tu ampli sin referirte o compararte con otros fabricantes con más historia. Tenemos pleno conocimiento del rollo americano, ya sea Fender, Gibson, Magnatone, y también el rollo inglés ya sea Vox, Silver, Watkins, Marshall, Hiwatt o lo que sea. Hacemos cosas que se mueven en esas dos direcciones. También hacemos algunos amplis con la intención de que se desmarquen de esto siempre intentando llevarlos al siguiente nivel.

La mayoría de los amplificadores boutique surgieron a partir de la necesidad de los músicos de modificar su sonido de serie. La mayoría de cosas que escuchamos de los grandes guitarristas ya sea Hendrix o Clapton, están grabadas con amplis modificados. Ese fue un poco el nacimiento de este estilo de amplificador. Ellos decían “si me gusta mi ampli pero ojalá hiciera esto o esto otro”. Así que ya sea yo o Pete Cornish, al otro lado del Atlántico, modificábamos para encontrar la dirección hacia donde los músicos querían ir.

Hay gente que se levanta un día y dice “quiero fabricar amplis, quiero hacerlos con esta potencia, y voy a lanzar una campaña publicitaria y los voy a vender”. Nosotros en cambio intentamos responder a lo que la gente nos pide que hagamos. Y por casualidad, y doy gracias a ello, estábamos en Los Ángeles y pude codearme con grandes músicos y productores. Nunca intimé mucho con tíos del metal. Si no estaría haciendo amplis más del estilo de Diezel. Me junté más con músicos de estudio que necesitaban un amplificador realmente bueno. Muy simple sabes. Volumen, switch, jack, ya está. Venimos de por ahí.

 

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